
Deje de adivinar con el uso del calor
La mayoría de las fábricas textiles tratan el calor como si fuera un recurso común: simplemente lo activan y esperan lo mejor. Pero la realidad es que el calor es lo que decide si la tela resultará perfecta o estropeada.
Cuando hablamos de “gestión precisa del calor”, en realidad nos referimos a utilizar de manera inteligente la radiación infrarroja. Se trata de aplicar sobre la tela la longitud de onda e intensidad adecuadas. Así, no habrá bordes quemados ni desperdicio de energía para calentar el aire alrededor de la máquina.
¿Por qué algunas lámparas siguen funcionando?
A nadie le gusta cuando una lámpara se quema cada pocos meses. Es algo molesto de reemplazar y además interrumpe el trabajo.
Para solucionarlo, no basta con usar un cable más grueso. Eso no funciona. Lo importante es la composición del gas y la relación entre el filamento y el cuarzo. El verdadero problema es el estrés que se genera al encender y apagar la lámpara repetidamente.
Por eso utilizamos tubos de cuarzo de alta pureza. Estos no cristalizan, lo que significa que el tubo no se vuelve frágil ni se rompe después de unos cientos de ciclos de calor. Simplemente sigue siendo resistente.
Un consejo rápido: asegúrese de que su lámpara sea compatible con su material.
La radiación infrarroja de onda corta penetra profundamente en los materiales sintéticos. La de onda media es ideal para secar la superficie de los materiales. Si elige la opción incorrecta, probablemente tendrá que aumentar la potencia para que funcione, y eso es la forma más rápida de dañar la lámpara y aumentar sus gastos eléctricos.
Las consideraciones que debe tener en cuenta
La sostenibilidad suena como una palabra de moda en las empresas, pero en una fábrica, es algo muy simple: se trata de cuántas veces hay que subir una escalera para reemplazar una pieza. Una lámpara que dura 10,000 horas en lugar de 2,000 significa menos residuos peligrosos y menos tiempo de inactividad.
Pero hay que tener cuidado con la configuración de la lámpara. Un tubo corto y de alta potencia genera mucho calor, pero también crea zonas calientes que pueden dañar la tela. Por lo general, recomendamos tubos más largos con una distribución uniforme de la potencia. De esta manera, se obtiene un calor uniforme en toda la superficie del material.
Un consejo adicional: si elige una lámpara con mayor potencia por pulgada, su sistema de alimentación eléctrica se verá afectado. Necesitará una mejor ventilación para que el equipo no se dañe. Con una configuración adecuada, tendrá una lámpara que funcione sin problemas.