
Cómo ajustar correctamente la calefacción por infrarrojos para el moldeo por soplado de Reggiani
Cuando se trabajan con máquinas Reggiani, uno sabe que no se trata simplemente de aumentar la temperatura. Si se aplica demasiado calor al preformado, este se derretirá antes de que el resto de la botella esté listo. Es un equilibrio delicado.
Por eso, construimos nuestras lámparas de infrarrojos para que generen un perfil térmico muy específico.
La parte científica (simplificada)
Pasamos mucho tiempo investigando cómo absorbe el PET el calor. Al ajustar la presión del gas halógeno y el espesor del cuarzo, podemos modificar la distribución espectral del calor. En resumen, nos aseguramos de que el calor penetre rápidamente en la pared del plástico. Evitamos así esa radiación de onda larga que solo sirve para calentar la estructura metálica de la máquina. ¿Para qué desperdiciar energía calentando el metal cuando lo que realmente importa es calentar el plástico?
Los componentes utilizados
Para las configuraciones de Reggiani, solemos utilizar lámparas de alta potencia. Esto permite mantener tiempos de ciclo cortos, lo que a su vez incrementa la producción. Dependiendo del horno utilizado, empleamos conectores R7 o SK15. Elegimos estos conectores porque, cuando una lámpara se agota, se puede reemplazar rápidamente, sin tener que esperar horas. También utilizamos cuarzo de alta pureza para evitar que las lámparas se cristalicen y fallen prematuramente.
Un consejo rápido: si utilizas estas lámparas a su máxima potencia, verifica los ventiladores de refrigeración. Si los extremos de la lámpara se calientan demasiado, el filamento se dañará. Es un error simple, pero puede ser costoso.
Encontrando el punto óptimo
Aquí está el equilibrio: las lámparas de onda corta de alta intensidad permiten alcanzar rápidamente la temperatura deseada. Eso es genial para aumentar la productividad. Pero no duran tanto como las lámparas de onda media. Para solucionarlo, optimizamos el voltaje. Nos aseguramos de que el filamento no se caliente más de lo necesario, lo que ayuda a que las lámparas duren más tiempo sin sacrificar la velocidad.
La verdadera ventaja es la consistencia. Se obtiene un calor uniforme desde un extremo al otro del tubo. Ya no hay “puntos fríos” en la pared de la botella, lo que significa menos defectos en los preformados y no hay necesidad de preocuparse por diferencias en el grosor de la pared de la botella.
Calibramos cada lote para mantener la variabilidad de la temperatura dentro del 5%. Así funciona mejor.