
¿Por qué la calefacción por infrarrojos “inteligente” finalmente llega a las fábricas textiles?
Durante mucho tiempo, las lámparas de infrarrojos utilizadas en nuestras máquinas textiles fueron bastante básicas. Solo había que conectarlas, esperar a que se calentaran y, luego, esperar a que se estropearan. Pero las cosas están cambiando. Ahora estamos empezando a ver lámparas que pueden comunicarse con el PLC. Ya era hora.
Dejando atrás las conjeturas
Por lo general, dependemos de temporizadores o termopares para intentar determinar cuánto calor recibe realmente la tela. Es una forma bastante arriesgada de hacerlo.
Pero imagínense si la propia lámpara pudiera indicar cuánta potencia está consumiendo y si el filamento está comenzando a fallar. En lugar de preguntarse por qué una carga de tela no tiene las cualidades deseadas, uno recibe una alerta antes de que ocurra algún problema. Ya no hay necesidad de conjeturar.
El problema técnico (El hardware)
Colocar componentes electrónicos junto a un envoltorio de cuarzo que alcanza temperaturas de 500°C es un verdadero desafío. Hace mucho calor. Para que esto funcione, hay que ser creativo con los sistemas de protección o mover los componentes electrónicos al extremo del dispositivo.
Y aquí está el problema: probablemente, los cables antiguos no funcionen. No se puede transmitir información a través de cables de alimentación estándar. Habrá que instalar nuevas líneas de datos o utilizar una red inalámbrica para enviar esa información al panel de control. Es un proyecto complicado, pero merece la pena.
Evitando los problemas causados por puntos fríos
Cualquiera que haya gestionado una fábrica sabe cuán problemático es cuando una sola lámpara deja de funcionar en un conjunto de 20 lámparas. Eso crea un “punto frío”, y la calidad de la tela se ve afectada.
La forma tradicional de solucionarlo era revisar manualmente cada una de las lámparas con un pirómetro. Es un proceso tedioso y lento.
Con un sistema inteligente, la máquina indica exactamente qué lámpara está fallando. Basta con reemplazarla y continuar trabajando. Así, lo que antes era un problema complicado se convierte en algo sencillo y planificado. Eso es mucho mejor para todos.