
Deje de calentar el aire: por qué su taller necesita lámparas infrarrojas
La mayoría de los talleres de recubrimiento en polvo, en realidad, están pagando para calentar una enorme caja metálica. Se encienden esos enormes hornos de convección y se espera a que calienten el aire y las paredes, antes de que la pieza en sí pueda sentir algo de calor. Es una pérdida de tiempo y también aumenta la factura eléctrica.
Últimamente, hemos visto a muchas personas pasar a utilizar lámparas infrarrojas de onda corta. La lógica es simple: en lugar de calentar toda la habitación, se calienta directamente la pieza.
Cómo funciona realmente
La convección se basa en el movimiento del aire. Las lámparas infrarrojas funcionan de forma diferente: utilizan radiación que afecta directamente al polvo y al metal. Es rápido… muy rápido. Como se alcanza rápidamente la temperatura adecuada para el secado, las piezas pasan mucho menos tiempo en el horno. Si se puede reducir el tiempo de procesamiento en un 30%, se puede producir más producto sin necesidad de alquilar un almacén más grande.
Detalles sobre los componentes
Si decide reemplazar los antiguos elementos calefactores por tubos halógenos de cuarzo, no basta con conectarlos simplemente. Estos tubos generan mucha energía. Antes de comenzar, revise su fuente de alimentación. Si va a usar tubos de 400 V, asegúrese de que sus cables y contactores puedan soportar esa cantidad de corriente. No queremos que algo se dañe.
Un consejo profesional: use conectores R7s o SK15. Asegúrese de que la conexión sea firme. Si la conexión es floja, podría producirse arco eléctrico a altas temperaturas, lo cual dañaría los conectores. No es una forma agradable de pasar un martes.
El inconveniente (porque siempre hay uno)
Las lámparas infrarrojas son muy eficaces, pero tienen un punto débil: requieren una línea de visión directa. Si las piezas tienen formas complejas o huecos profundos, las lámparas no podrán calentar esas áreas. Eso significa que habrá zonas frías. No basta con colocar las lámparas y dejarlas así; hay que ajustar su ángulo para que el calor llegue a todas las áreas. Requiere algo de ajuste para lograrlo.
Pero aquí está lo mejor: al utilizar tecnología infrarroja doméstica, el mantenimiento se vuelve mucho menos problemático. Al no depender de productos importados caros, el costo por lámpara disminuye. Ya no hay que preocuparse cada vez que una lámpara se estropea, ya que el tiempo de espera es breve y el costo no es excesivo. Todo funciona de manera más fluida.