
Ajustar la longitud de onda infrarroja para teñir telas
Teñir telas es, en esencia, un proceso que depende del uso del calor. Se necesita suficiente calor para que los pigmentos penetren profundamente en las fibras y se queden allí fijados.
Pero aquí está el problema: si simplemente utilizamos una lámpara infrarroja cualquiera, estaremos desperdiciando mucha energía. Al final, solo se calienta el aire, el marco de la máquina y todo lo demás… excepto la tela. Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Analizamos el colorante y las fibras específicas que se van a utilizar para encontrar el rango óptimo de absorción de energía. Así es como podemos reducir significativamente el tiempo necesario para que el tinte se fije en las fibras.
El problema de la “huella digital”
Imagínese que cada molécula de colorante tiene su propia “huella digital”. Cuando la longitud de onda infrarroja coincide con esa huella digital, la energía va directamente al colorante. No se desvía hacia la superficie.
Lo importante es la profundidad a la que llega la energía. Las ondas infrarrojas de corta longitud son ideales para telas gruesas, ya que logran penetrar profundamente en ellas. Las ondas infrarrojas de longitud media son adecuadas cuando lo que se necesita es actuar únicamente en la superficie de la tela.
Si no se hace esto correctamente, se producirá ese problema típico de “zonas frías”: la superficie de la tela se ve quemada, pero el interior de la tela sigue sin estar completamente teñido. No es una buena situación.
Ajustes para aumentar la velocidad
Para solucionar este problema, ajustamos los materiales utilizados en los emisores de luz. Por lo general, se trata de cuarzo o cerámica. Al utilizar emisores recubiertos, podemos reducir el espectro de luz y concentrar toda esa energía en el rango de 2.0 a 3.0 micras. Ese es el rango en el que se encuentran la mayoría de los colorantes orgánicos.
La ventaja está en que podemos mantener las temperaturas de transporte más bajas, pero aún así lograr velocidades de teñido altas. De esta manera, obtenemos una línea de producción más rápida, sin temor a que la tela se encogiera.
La realidad
Alinear la longitud de onda no es algo mágico. Implica ciertos compromisos. Esas lámparas de banda estrecha generan una gran cantidad de calor. Si no se regulan bien los sistemas de enfriamiento, la carcasa de la máquina se sobrecalentará y los cables podrían dañarse.
Además, hay que prestar atención al espacio entre la lámpara y la tela. Hablamos de milímetros. Si esa distancia cambia, la densidad de energía disminuye y los colores pierden su consistencia.
Antes incluso de conectar el sistema, haga el favor de verificar si los soportes de montaje están libres de vibraciones. Eso le ahorrará muchos problemas posteriormente.